¿Qué pasa si has hecho, o te ha sucedido, algo importante, interesante, o divertido… y no puedes colgarlo donde sueles hacerlo en tus redes (Facebook, Instagram, TikTok…?) ¿Te da entonces un poco la impresión de que eso no ha pasado?, ¿que tus amigos ya no lo van a saber, o no lo van a creer…? Esto se nota por la desazón que sólo desaparece cuando lo publicas, y por la prisa que te das en hacerlo.
Es para pararse a pensar…: ¿dónde está el acontecimiento… –o lo que has hecho, has opinado o sentido–? Pues todo esto está en ti, aunque nadie más se haya enterado ¿no? ¿Y cómo es posible que si tú sabes que eso está ahí, que ha pasado, no te resulte ser lo principal, sino que se diluya, se evapore, si no se hace partícipe de ello tu gente cercana? O sea: si no queda reflejado en las mentes y las reacciones de los que te rodean. ¿Es que es en la cabeza de los demás donde principalmente eso existe?
¡No puede ser…! ¿Va a resultar que eres tú mismo/a, quien cree que eso que te ha pasado, que quieres contar, no tiene la suficiente consistencia ahí donde se ha generado, es decir, en tus opiniones, en tus sentimientos, en tus actos?, ¿que ahí, en tu interior, eso no tiene bastante existencia como para que tú estés convencido/a sólo porque te ha pasado a ti solo/a, porque sólo eres tú quien lo sabe…?
¿Es que tú eres poco para ti mismo/a, que si no hay alguien más contigo en lo que estás, eso que te ha pasado cuenta poco, se te desdibuja y no logra importancia para ti como para que lo valores y te de satisfacción?
Va a resultar que te acostumbraste a pensarte desde los demás, desde cómo te ven ellos. Y eso probablemente debe ser que no te han enseñado; porque esta sociedad, con tanto “fake”, publicidad y superficialidad, no te ha ayudado a aprender.