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¿Eres paciente?

Si tú...

  • Has cambiado tu alimentación y comer ya no es algo natural, espontáneo.
  • Piensas de manera recurrente en la comida, con miedo, o con obsesión.
  • Tu figura se ha convertido en una fuente de malestar.
  • Percibes como una intrusión la preocupación de tu entorno por tu forma de alimentarte.
  • Buscas la soledad a la hora de comer y acaba convirtiéndose en un momento de tensión; o de calma .
  • Tienes miedo a la báscula; o a no poder controlarte frente a la despensa.
  • Tu estado de ánimo se ve afectado por lo que comes.

¿Qué puedes hacer?

  • No quedarte exclusivamente en lo más evidente: las alteraciones en la alimentación, los cambios físicos, la delgadez, el sobrepeso… 
  • Reflexionar y prestar atención a algo más profundo: lo decisivos que son algunos sentimientos tuyos de inseguridad, miedo, ansiedad…
  • Darte cuenta de que estás pasando por algo que no comprendes bien del todo, admitir que algo se te está escapando.
  • Buscar ayuda experta. Manejar la relación con el cuerpo y con la alimentación es algo que ha de hacerse con el consejo de profesionales.

No ayuda:

  • La presión, los reproches; propios o venidos de fuera. 
  • Juzgarse y medir avances o retrocesos de manera recurrente.
  • Engañarse pensando que de eso se sale rápida y fácilmente.
  • Creer que es sólo un problema del cuerpo.
  • Dejarse sugestionar de que uno es así y no puede cambiar.

Sí ayuda:

  • Tener siempre presente que de esto se puede salir, y que se va progresando poco a poco.
  • Mantener comunicación con alguna persona de confianza.
  • Aceptar que hay que atender tanto a los aspectos psicológicos como a los nutricionales.
  • Disponerse a prestar atención a aquellas situaciones y sentimientos que hayan podido desencadenar el trastorno. 

 

Quizá estés viviendo un trastorno de la conducta alimentaria. 

La anorexia, la bulimia, los atracones, la vigorexia, la ortorexia… todos tienen un punto en común: se desnaturaliza la relación con la comida. 

Pero hay caminos de recuperación. 

Desde hace más de 25 años, en AVALCAB nos reunimos personas que pasan o han pasado por estas situaciones, junto a profesionales que trabajan a diario con ellas. Un punto de encuentro para afectados, familiares, psicólogos y otros terapeutas, donde ayudarse mutuamente y avanzar. 

Somos una asociación sin ánimo de lucro, entendemos bien lo que te pasa y, por eso, te podemos orientar y ayudar.

¿Quieres Sigue leyendo:

¿Te reconoces en alguno de estos puntos?

Ha cambiado tu forma de relacionarte con la comida:

  • Tienes miedo a comer.
  • Piensas continuamente en la comida.
  • Estás pensando constantemente en lo que vas a comer en ese día.
  • Piensas a menudo en qué momento vas a poder comer a solas, como tú quieras.
  • Comer… se está convirtiendo en el refugio final para casi todo.
  • Crees que, aunque te arrepientas, no puedes controlar el comer de más.
  • Temes perder el control frente a la comida.

Analizas tu cuerpo:

  • Tienes miedo, pánico, a engordar.
  • Sientes que engordar es lo peor que te puede pasar.
  • Sufres por no poder asegurarte de no engordar nunca.
  • Te obsesionas con los efectos de los alimentos sobre tu cuerpo.
  • Pesar menos es lo único que te consuela.
  • Estar delgada… se ha convertido en el centro de tu vida.
  • Sientes que la gente te mira pensando mal de ti o de tu cuerpo.
  • No hay manera de que te gustes, te pongas la ropa que te pongas.
  • Todos te dicen que estás delgada, y que eres guapa, pero no lo puedes creer.
  • No puedes dejar de sentir disgusto por tu cuerpo.

Tu estado de ánimo ha cambiado:

  • Tener éxito en tus estudios, o en tu trabajo, es de las pocas cosas que crees hacer bien.
  • Empiezas a evitar a la gente y vas perdiendo amigos.
  • Evitas estar sola ,y buscas algo que hacer o alguien con quién estar.
  • Cosas que haces con tu cuerpo y la comida, van convirtiéndose en una auténtica vida oculta.
  • Crees que nunca va a terminar esa ansiedad, que siempre vuelve.
  • No puedes dejar de sentir que siempre te falta algo.
  • Odias todo eso y, al mismo tiempo, te estás acostumbrando a ello.
  • Crees que nadie entiende estas preocupaciones tuyas.

Si te reconoces en alguno de estos puntos, entonces:

  • No pienses que está todo perdido, ni que, por el contrario, con solo proponértelo, está fácilmente en tu mano el solucionarlo.
  • No eres la única, o el único; ahora hay muchas otras personas a las que les pasa lo mismo.
  • Puede que desde hace mucho tiempo sientes que nadie te comprende; quizá porque los que te vienen con consejos y soluciones no han empezado por escucharte bien, y así tú tampoco has podido tener total franqueza con ellos…
  • Quizá no sabes que no estás sola, no estás solo, y que algunas personas te comprendemos, te escuchamos, y te podemos ayudar más de lo que imaginas.

Puede ser:

  • Que lleves tiempo insatisfecha, insatisfecho, contigo, y en algunos momentos puedas llegar a odiarte…
  • Que cuando vomitas, o ayunas, sientas que te limpias de culpas, que te libras de lo que no te gusta de ti…
  • Que lleves tiempo peleando contigo misma por perfeccionarte, por ser mejor, por sentirte mejor…
  • Que a veces te parezca que otros chicos o chicas se sienten mejor, y creas que son mejores que tú…
  • Que no consigas sentirte «especial» como parecen ser ellos, a pesar de todo lo bueno que los demás dicen que tienes…
  • Que cuando dejas de comer, te parece que estás más cerca de ser la persona que te gustaría ser…
  • Que cuando comes sin poder parar (más aún lo que tú te prohibes), parece que cesa el vacío interior, y eso es un enorme descanso…
  • Que todos esos recursos te sirven por un tiempo demasiado corto y tienes que seguir repitiéndolos, porque nunca te calman definitivamente.
  • Que a veces sientas que de verdad no mandas en tu persona y no controlas tu vida…

Por eso:

Te proponemos una reflexión que no es fácil (requiere un esfuerzo de gran sinceridad contigo): 
  • “Si estar muy delgada, delgado, es todo lo que necesitas para sentirte bien… ¿por qué cuando llegas al peso deseado no te conviertes en una persona segura y contenta de sí misma, definitivamente feliz, que se come el mundo…? ¿Por qué sólo obtienes un alivio que dura unos pocos días, o unas horas…, y entonces empiezas a pensar en que ese peso no es suficientemente bajo y que deberías adelgazar aún más? ¿Por qué todo se repite…?”
  • “Si cuando cedes al impulso sin restricciones no consigues la gran satisfacción que esperabas sino sólo calmar un poco la ansiedad, y a veces incluso te arrepientes…, ¿por qué todo se repite entonces …?”.

Fíjate en que:

Coincidimos completamente contigo en que lo más importante de todo es sentirse uno bien consigo mismo; que eso es lo primero, y luego vendrá todo lo demás. Tú ya has comprobado que cuando estás bien contigo misma todo lo demás va bien, es más fácil.

Por lo tanto hay que darle a esa meta la máxima prioridad. Creemos que seguramente no has encontrado la manera de lograrlo. Que con todos los esfuerzos que haces sólo alcanzas una mejoría algunas veces, pero no logras definitivamente sentirte como buscas.

SI quieres que hablemos de todo eso, de cómo lograr realmente encauzar la mejoría y la solución del trastorno y poder volver a una vida equilibrada, aquí estamos.

En AVALCAB podemos atenderte y orientarte personalmente para encontrar un camino eficaz, que resuelva definitivamente esos problemas.